Mostrando entradas con la etiqueta economia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economia. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2015

De la impunidad de los actos y las decisiones


La normalidad vuelve a mi vida y a la de la mayoría de los curreles. Atrás quedaron los días de relax, sol, amigos, família, comilonas y festa major. Han sido unas vacaciones estupendas, de las mejores, pero la vida es así, y como siempre digo, a riesgo de resultar pedante, a mi trabajar me gusta y la rutina aún más, así que sant torne'm-hi.

Estos días ando viendo otra serie (que nadie piense que estoy todo el día viéndolas, pero es que como sabéis, la TV no me interesa y de vez en cuando elegir qué ver en el ipad cuando y dónde quiero, me parece la mejor manera de consumir pequeña pantalla).

Se trata de "Scandal". Os la recomiendo. Siempre lo hago, verdad? qué poco original soy... La serie en cuestión trata de una abogado, Olivia Pope, y su equipo (todos ellos con un pasado turbio y al margen de la ley) que hacen cualquier cosa (y remarco cualquier) para atender o solucionar los problemas de sus clientes, en la mayoría de los casos, políticos de la White House y gente influyente de los EUA.


En ella se ven las truculencias que ocurren en el despacho oval y en el ala oeste de la casa blanca. Codicia, egos desorbitados, ambición, falta de escrúpulos... Un poco al estilo de House of Cards pero visto desde fuera.

Y una se pone a pensar si eso es verdad, si las decisiones que se toman a esos niveles son tan frías y tan calculadas que ni se dedica un minuto a pensar en el efecto que esas decisiones tendrán en la ciudadanía. Si dudar entre invadir un estado o aliarse con otro significará la muerte, exilio o desgracia de las personas que allí habitan.

Da mucha pena. El mundo occidental da mucha pena. Del oriental major ni hablar. Parece que las personas no son importantes. Que las caras asustadas y tristes de los ciudadanos no nos afectan. La pasividad de los habitantes de los países desarrollados es repugnante. Y ya sabéis a lo que me refiero.




martes, 7 de julio de 2015

Grecia y el calor


Días de auténtico bochorno. Una ola de calor, dicen. La temperatura sube y sube y nuestros cuerpos languidecen y se derriten ante el mercurio que no miente. Sofocante. Ahogante. Inaguantable. Noches en vela de vueltas y más vueltas en la cama con el único objetivo de encontrar la posición que permita absorver ese hilo de airecillo que entra tímido por la ventana. Al desnudo, completamente en cueros.

ÓXI

De la misma forma, la Unión Europea se abochorna. Grecia la ha puesto en un aprieto nunca visto antes y Merkel y Hollande reaccionan como pueden ante un imprevisto de lo más imprevisible. El pueblo, sumido en el miedo y sin un euro que echarse a la boca, dominado por el terror que infunden los bancos y con un presidente echándole un pulso al mundo, ha decidido permanecer unido.

Orgullo por un pueblo que defiende su libertad de forma pacífica, democrática y unida.

Sorpresa, hay otro modo de hacer las cosas.

Incertidumbre, veremos como acontecen los hechos. No las tengo todas, sinceramente.


Y aquí, el calor sigue siendo sofocante, en todos los sentidos.