Pues no, la cosa no acaba aquí y nuestra mala racha continúa (esta vez con muchísima menos importancia, eso sí) así que después de pasar toda la familia por una gastroenteritis aguda, seguir con ella nuestro pequeño y alimentarlo a base de biberones y mucho suero; de que mi padre se haya caído de la bicicleta y se haya roto 2 costillas y no se pueda ni mover; y de no tener claro todavía si nos vamos al pueblo y ni siquiera saber cómo...
He decidido preguntar a los expertos y mi amiga Pi, que es una bruja de las de verdad recomienda:
"Poner en cada esquina de la casa un puñado de sal y dejarlo al menos 24 horas. Una vez transcurrido ese tiempo, barrer des del final de la casa y en dirección a la puerta, llevando hacia fuera toda la sal. Una vez fuera, recoger toda la sal y tirarla al contenedor. Posteriormente, fregar el suelo de la misma manera con agua, unas gotas de lavanda y más sal"
Sólo hay un inconveniente, y es que para que funcione hay que creer, así que yo lo dejo aquí por si algún alma caritativa quiere hacerlo por mi.
