
Hoy es un día raro, muy raro. Es el primer día después de tres semanas de vacaciones locas y aceleradas. Unos días con amigos en el Rincón (Huelva), casi una semanita en Paymogo (Huelva) en fiestas, 8 ó 9 días de comilona constante con familia en Lucena (Córdoba), alguna escapada en solitario a Iznájar (Córdoba) y con amigos a Granada, y una fiesta mayor de lo más intensa en Granollers.
Así que puedo decir abiertamente que sí, he desconectado muchísimo de la rutina, del día a día, de los problemas cotidianos, pero, que no he descansado mucho.
Empiezo el nuevo curso con un gripazo y con el cuerpo cansado, pero con muchas ganas de iniciar algunas cositas que iré contando poco a poco. En el curso político, la función está a punto de comenzar, así que ya iréis viendo los resultados (algunos, otros no).
Bienvenidos a todos a la cruda realidad. Esa que a veces odiamos pero que hace de nosotros padres, madres, hermanos e hijos, profesionales, amigos, esposos y esposas, amos de casa y mil y una cosa más. En definitiva, seres humanos sociales.